Wednesday, April 11, 2007

CHESS AND WHISKEY

Dijeron que iban a llegar tarde aquella fría y húmeda noche de la tierra levantina. No los conocía todos. Actor, profe, crupier, empresario... Empezaron así, con los intercambios de actividades antes de sentarse.





Esa noche decidí salir del juego. Deliberadamente me quedé con los espectadores; quise estar fuera del escenario. Estar con ellos pero sin ellos. Leyendo un libro. Ocupada en otra cosa pero siempre observándolos. Mezclando la realidad de mis lecturas con la realidad del teatro vecino, teji una ficción que pensaba contar aquí. No es ninguna historia de hecho.

Charlaron un rato. Hablaban de ir al campo de golf.
Al final se quedaron.

Desplegaron el tablero, colocaron las piezas.
La Luz tenía el color del líquido que chorreaba de la botella.
Me senté en el sillón, mirando un gordo libro recién regalado: fotos de Robert Capa.
El frente de Aragón, el desmonte de las brigadas internacionales, “regalo” amistoso de Stalin a Hitler. La retirada republicana de Barcelona después de la entrada de las tropas nacionales.

Una oportunidad perdida. Un caballo está en peligro.

Doy la vuelta a la página, viene una ciudad china, Hankou, luchando contra la invasión japonesa. Estamos en 1938. No decidió Capa ser fotógrafo de guerra dice la introducción en el libro, fueron las circunstancias.

Me sorprende esa manera de concentrarse mientras el whiskey fluye en la sangre.

Disparo sin flash.
Vuelvo al sillón, un cigarrillo en la mano, las hojas en blanco y negro en la otra. Me paro delante una batalla de nieve jugada por los niños en China. Dicen que es su foto más feliz dentro de las 70 000.

Me disparan pero me escondo.
Jaque.
Cuentan el origen del juego. Un joven persa que quería explicar la estrategia de una batalla a su padre.
Las miradas se cruzan. Hoy se vistió con capucha; “caperucito” azul. Abandona el tablero. Ha ganado.
Me enteraré después.

Al principio del libro, hay fotos de él, reportero con Leica por todo el planeta. Nació húngaro. Murió estadounidense al estallarle una mina antipersonal en Indochina.

Pienso en las etiquetas sobre las hojas del documento oficial guardado en la carpeta de plástico. Coge polvo dentro de la habitación. A Canon, lo tengo guardado también.
No estamos para vivir nuestros sueños. Un tiempo los contemplamos y luego los abandonamos.
Jaque Mate.


special thanks to Sara

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