Friday, October 06, 2006

estimados/as, queridos/as

Oscar, Mendoza 1974
Violeta, Buenos Aires 2002

A Oscar le gusta y siempre le gustara vivir una existencia puesta bajo el signo de la obra del místico Cortazar. Los encuentros de la vida no son casuales y conviene llegar a la interpretación correcta de tales eventos ...la gente que aprieta el tubo de pasta dental desde abajo es la misma que necesita papel rayado para escribir y la misma que se da cita para encontrarse... Blablabla... Lo que no quiere decir que a Oscar no le guste la correspondencia sino que considera que la vida es aventura y la fantasía su motor. Por otra parte, Oscar está convencido de que el mito de la caverna es una leyenda inventada por un caballero moro que vivió en España en el siglo catorce. El mismo que inspiró a Cervantes la redacción del Quijote.
Pasó unos meses en el viejo continente. En el barrio madrileño de la Prospe, solía organizar algunas parilladas de calle a las que vinieron Calamaro, los Delinqüentes, Concha Buika Y Alejandro Sanz. Luego, se dio cuenta de que su verdadera identidad se encontraba en algún lugar entre las Cataratas de Iguazú y la vertiente este de la cordillera andina. Se retiró allí con el objetivo de seguir reflexionando sobre el porqué de la vida. Los campesinos de Misiones le concedieron un lugar entre sus campos para que pueda llevar a cabo su búsqueda interior. Este gesto de simpatía vino después del apoyo que manifestó Oscar cuando se levantó el problema de expropiaciones de los campesinos.
Esperando llegar a un estado de iluminación Oscar cultiva un campo de ayahuasca. Pero no hay que dejarse llevar por las apariencias. “Ah! Puedo parecer un soñador pero en realidad tengo los pies en la tierra. Si tengo un hijo, se llamará Diego, por supuesto” declaró en las ondas de la radio provincial.

No sabemos si tendrá el hipotético hijo el privilegio de conocer a Violeta...


Pues, Violeta tiene el futuro por delante y seguro mucho mas. Sin embargo su destino ya está parcialmente escrito porque lleva por dentro los genes de la danza, herencia de su madre. Violeta es aficionada a los “ballets” de Marie-Claude Pietragala pero su madre la orienta más hacia una línea de danza moderna-futurista. Su padre, por su lado, le está escribiendo un musical donde piensa intervenir como director de fotografía.
De momento a Violeta le gusta estancar el agua del lavabo con la tapa de una botella de cerveza para lanzar a la navegación, veleros y otros objetos flotantes de todo tipo (cacerolas, peluches, cortezas de coco, bote de cacao en polvo u hojas de lechuga). Cuando el agua llega a la altura del taburete donde se sienta Violeta jugando, acaba el juego pensado que es demasiado pronto para aprender a nadar.
Hay que precisar que los padres tienen un buen seguro de hogar.

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